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Así fue la visita del general Rojo a Menorca en 1938, durante la guerra civil.

A principios de diciembre de 1938, hace ahora veinticinco años, un submarino de la Armada Republicana entró en la bocana del puerto de Maó y fondeó en la Estación Naval en plena guerra civil. De su interior salió el capitán del Estado Mayor del Ejército Popular de la II República, Teniente General Vicente Rojo Lluch (València, 1894 – Madrid, 1966), acompañado de sus seguidores, por inspecciona in situ la resistencia de la isla con el objetivo de convertirla en el primer enclave republicano del Estado.

El historiador Miquel À. Casasnovas recoge este episodio histórico en el primer volumen de la historia de la «Enciclopèdia de Menorca», dedicado a la Menorca contemporánea, entre 1854 y 1955 (2023), en el que afirma que el gobierno presidido por el médico y político Juan Negrín no excluía que parte de la flota republicana pudiera refugiarse en el puerto de Maó ni que, eventualmente, laIlla pudiera ser uno de los últimos bastiones de la República. Casasnovas afirma que Negrín siguió apoyando la resistencia al general Franco, con la esperanza de una intervención internacional que evitara el derrumbe total del régimen republicano.

Así lo recuerda también el historiador Deseado Mercadal en «La Guerra Civil en Menorca. Relato histórico de un testigo presencial‘ (1994), en el que afirma que el puerto de Menorca fue refugio de las fuerzas navales republicanas, junto con el puerto de Cartagena.

Teniente General Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de la II República.

LLa estancia del general Rojo en la isla duró dos días.Según el coronel e historiador Francisco Fornals en el capítulo «Menorca, el último enclave republicano» del seu llibre » (de su libro)Obras dispersas» (2018), en los que el jefe del Estado Mayor Republicano acompañado por el gobernador militar de la isla, José Brandaris de la Cuesta, y el jefe del Estado Mayor de Terra de Menorca, capitán de Infantería Francisco Izquierdo Brotons, analizaron la capacidad militar de la isla.

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En este sentido, Fornals afirmó que la isla estaba bien defendida, con cañones Vickers de 38,1 centímetros, 14,24 centímetros y 10,50 centímetros AA, además de las defensas costeras construidas a partir de diciembre de 1936 y la artillería de costa montada durante la guerra, que complementaba la artillería Vickers que ya defendía el puerto de Maó antes del inicio de la guerra. Esta última artillería había sido promovida por el comandante militar de Baleares, general de brigada Francisco Franco, que tenía su residencia en el Palacio de la Almudaina de Palma.

Precisamente, el capitán Francisco Izquierdo Brotons recuerda en su obra ‘.Así fue la rendición de Menorca» (1986), que hizo una afirmación muy cruda al general Rojo -ya se la había dicho al coronel Brandaris- sobre la situación real en la isla y le pidió una brigada mixta de veteranos del Ejército de Maniobra para formar elementos móviles de defensa, petición que el propio general le dijo que no era posible después de la derrota que había sufrido el Ejército republicano en la batalla del Ebro.

Fornals se refiere a la comunicación del general Rojo del 19 de noviembre de 1938 al coronel Brandaris para dejar constancia de su magnífica impresión de su visita a la isla, que transmitió al presidente del Gobierno y al ministro de Defensa. Según Casasnovas, el general Rojo estaba satisfecho de las defensas militares y de la moral de la guarnición, circunstancia que telegrafió al coronel Brandaris, aunque el historiador menorquín subraya que probablemente no se hacía ilusiones sobre las capacidades reales de una isla muy vulnerable por la falta de fuerzas aéreas.

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Visita del general Rojo a la isla en diciembre de 1938 tuvo lugar en un momento en que la guerra ya estaba perdida para la República.. De hecho, dos meses después, el 8 de febrero de 1939, las autoridades republicanas de la isla se rindieron a las tropas franquistas, con la mediación del gobierno británico, y cuatro meses más tarde, el 1 de abril, el general Franco firmó el primer comunicado de guerra en Burgos, anunciando que «el día de la rendición, 1 de abril, el general Franco firmó el primer comunicado de guerra en Burgos, anunciando que «el día de la rendición, 1 de abril, el General Franco firmó el primer comunicado de guerra en Burgos», el General Franco firmó el último comunicado de guerra en Burgos, anunciando que «hoy, con el Ejército de Roig capturado y desarmado, las tropas nacionalistas han alcanzado sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado».

Los errores de la II República durante la Guerra Civil Española

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Periodista en Gaceta Balear

Martina Rodríguez es periodista española nacida en Mallorca, España, en 1965. Comenzó su carrera trabajando como reportera local para el Diario de Mallorca. En 1993, fue contratada por el periódico nacional El País, donde trabajó como corresponsal en la oficina de Madrid. También ha trabajado como periodista independiente para varias publicaciones, incluyendo El Mundo y The Guardian. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual de la revista online Gatopardo.

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Rodríguez está considerada como una de las principales periodistas españolas. Ha ganado varios premios por su trabajo, entre ellos el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2003) y el Premio Nacional de Periodismo (2007). En 2010 recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Rodríguez también ha participado activamente en la promoción de la libertad de prensa y la libertad de expresión en España. En la actualidad colabora con el diario de las islas baleares: Gaceta Balear.

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