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Síndrome de Down en Mallorca

Los que no ven bien tienen que llevar gafas, los que cojean de una pierna usan muletas, y los niños que nacen con una copia extra del cromosoma XXI requieren tiempos de aprendizaje diferentes y ayuda extra. Así se entiende la inclusión social, como la posibilidad de mejorar las oportunidades de quienes están en desventaja respecto al resto de la sociedad. Y Esta es precisamente la lucha de la familia de Ana Rubio.y de su propia familia. Tiene 7 años y nació con síndrome de Down.

Sin embargo, no fue diagnosticada en el útero. «Para nosotros fue una sorpresa. La tuvimos en una clínica privada y, no sé si fue el protocolo, pero nos ofrecieron darla en adopción».cuenta la madre, Inés Martín. Fue un momento complicado para la familia: ‘Recuerdo que lloré, pero siempre la quise. Eso es lo que me pasó a mí. El problema son los mitos que rodean al síndrome de Down, que parecen ser un problema’, continúa la mujer. ‘La gente no lo sabe, pero mi hija está sana. Parece que todos tenemos que estar cortados por el mismo molde y ser estándar, pero somos humanos, tenemos que respetar la diversidad y los ritmos de cada persona’, añade.

Ana asiste todos los días a la escuela normal porque es la mejor manera de integrarse y adquirir conocimientos adecuados a su edad. Asiste al primer curso de primaria, pero «ya en el colegio me presionaron para que la llevara a clase de ueeco». (unidad educativa especial en un centro ordinario)», dice la madre, que también advierte: «No permitiremos que la envíen a un centro especial». Inés Martín recuerda que España ha ratificado su compromiso de respetar los derechos de las personas con discapacidad ‘y la única opción de inclusión es la ordinaria, con las ayudas suficientes, y así lo queremos en todas las etapas’.

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Sin embargo, es consciente de que, aunque es posible, las escuelas aún no están preparadas para trabajar con alumnos con necesidades especiales. «Educació debería estar más presente en los centros para que informen a los padres sobre el día a día de los niños, sólo nos dan programación», advierte. La clave está en que «no todas las personas aprenden de la misma manera», Tenemos que identificar las barreras y eliminarlas«.

Y para profundizar en el tema aquí la
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Periodista en Gaceta Balear

Martina Rodríguez es periodista española nacida en Mallorca, España, en 1965. Comenzó su carrera trabajando como reportera local para el Diario de Mallorca. En 1993, fue contratada por el periódico nacional El País, donde trabajó como corresponsal en la oficina de Madrid. También ha trabajado como periodista independiente para varias publicaciones, incluyendo El Mundo y The Guardian. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual de la revista online Gatopardo.

Rodríguez está considerada como una de las principales periodistas españolas. Ha ganado varios premios por su trabajo, entre ellos el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2003) y el Premio Nacional de Periodismo (2007). En 2010 recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Rodríguez también ha participado activamente en la promoción de la libertad de prensa y la libertad de expresión en España. En la actualidad colabora con el diario de las islas baleares: Gaceta Balear.

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