Saltar al contenido

El Mallorca hace historia ante la Real y jugará la final de la Copa del Rey | Fútbol | Deporte

Los penaltis son crueles. Ir a los penaltis es la forma establecida de desequilibrar una eliminatoria, pero siempre hay un equipo que acaba sufriendo y el otro gloriándose. Esta vez le tocó al Mallorca ir al cielo y al Real arder en el infierno de la eliminación. El equipo de Javier Aguirre hizo historia y estará en la final de Copa contra el ganador del duelo Athletic-Atlético, que se jugará mañana. Será su segunda vez.

La tormenta concedió un indulto a la hora del partido, como si conociera su importancia y no quisiera que las condiciones meteorológicas, además del frío de una noche de invierno, arruinaran el espectáculo de una semifinal de Copa. Pero lo que el tiempo no arruinó durante la primera parte, lo hicieron los dos equipos, porque, tal vez por los nervios, tal vez por el deseo de nadar y mantener la ropa puesta, estaban decididos a jugar un fútbol inconsistente.

La Real quería dar la cara, por eso jugaba en casa, animada por los vítores de las gradas casi llenas, pero con la moral baja tras los últimos partidos de la Real, en los que faltó la garra de la temporada pasada. Faltaban los elementos básicos y las incorporaciones que siempre enriquecieron al equipo. Sin esa chispa, es muy difícil que el equipo donostiarra cree peligro.

Para el Mallorca, empeñado en aprovechar un contraataque o un posible error de juego de la Real, el escenario, si no ideal, era más bien favorable. Los isleños jugaron más tranquilos, porque no pasaba nada, y contra el equipo de Imanol eso no es poco. En un momento dado, la Real no consiguió sacar el balón del área y el equipo de Aguirre, con el balón hacia delante, se hizo por momentos con el control del juego. Por lo demás, bastaba con lanzar balones largos desde atrás, buscando la cabeza de Abdón o Larin, con la esperanza de cazar un contraataque.

Leer también:  La demanda eléctrica en Ibiza crece un 15,6% en lo que va de año

La primera parte fue aburrida hasta que, casi al límite, Zubimendi elevó un balón hacia el punto de penalti y Raíllo, que sacó el brazo izquierdo e interceptó el balón, se interpuso en el camino. Fue uno de esos penaltis que no se pueden discutir, uno de esos por los que el VAR sólo puede decir amén. Pero Oyarzabal, el especialista, no estaba en el campo, así que fue Brais Méndez quien asumió la responsabilidad, pero lanzó mal, flojo y al centro. Greif lo detuvo con los pies. Es el tercer penalti que falla el centrocampista gallego esta temporada. Los donostiarras se fueron al descanso desanimados, pero volvieron revitalizados y pusieron en jaque al Mallorca en los primeros minutos.

Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que una semifinal de Copa no es una película de Disney cuando, en la primera embestida, los visitantes se adelantaron gracias a un centro desde la izquierda de Jaume Costa, que González, sin que nadie lo viera, cabeceó donde Remiro no podía llegar. Fue un mazazo para la línea de flotación del Real, que reaccionó como un animal herido. La arenga que comenzó en ese momento fue brutal, feroz, aunque sin demasiadas ideas cuando el balón estaba en el área.

Apareció Kubo, aunque la vigilancia era extrema y el bombardeo del área empezó a ser una constante. Todo cambió, sin embargo, cuando entró Oyarzabal. La Real se activó y también los aficionados, que volvieron a ver a su referente moral sobre el terreno de juego. Y también a su delantero favorito, por supuesto. Y enseguida demostró a los aficionados por qué estaba en el campo, cuando recibió un buen pase de Brais, dentro del área, para cruzar con la derecha e igualar.

Leer también:  El Govern nos ha nombrado presidentes y vicepresidentes de los Consells Insulars Escolars de Mallorca, Eivissa i Menorca

A partir de ahí, la Real siguió presionando hasta el final del periodo, pero no consiguió nada más. Al menos, el gol de Oyarzabal forzó la prórroga, que comenzó con el Mallorca alborotado por una acción en la que pudo haber falta por mano de Samú Costa o el gol. El VAR no detectó nada. Después, prórroga, mucho miedo por parte de ambos equipos y penaltis. Oyarzabal falló el suyo, todos los demás entraron y el Mallorca estará en La Cartuja.

Los penaltis son una lotería cruel en el fútbol, donde la fortuna puede inclinarse hacia un lado u otro en cuestión de segundos. Esta vez, el Mallorca fue el equipo afortunado, mientras que la Real Sociedad quedó eliminada en un partido lleno de emociones y giros inesperados. Ahora, el equipo de Javier Aguirre se prepara para enfrentar al ganador del duelo entre el Athletic Club y el Atlético de Madrid en la gran final de la Copa del Rey. Será un enfrentamiento emocionante que determinará al campeón de esta prestigiosa competición.
Y para profundizar en el tema aquí la fuente

Periodista en Gaceta Balear

Martina Rodríguez es periodista española nacida en Mallorca, España, en 1965. Comenzó su carrera trabajando como reportera local para el Diario de Mallorca. En 1993, fue contratada por el periódico nacional El País, donde trabajó como corresponsal en la oficina de Madrid. También ha trabajado como periodista independiente para varias publicaciones, incluyendo El Mundo y The Guardian. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual de la revista online Gatopardo.

Leer también:  El obispado de Mallorca admite los abusos sexuales de un sacerdote a una mujer y le prohíbe oficiar misa | Sociedad

Rodríguez está considerada como una de las principales periodistas españolas. Ha ganado varios premios por su trabajo, entre ellos el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2003) y el Premio Nacional de Periodismo (2007). En 2010 recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Rodríguez también ha participado activamente en la promoción de la libertad de prensa y la libertad de expresión en España. En la actualidad colabora con el diario de las islas baleares: Gaceta Balear.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *