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El Atlético de Santander se enfrenta al Mallorca | Deporte

En su 120 cumpleaños, el Atlético se regaló fútbol y una merecida y merecida victoria ante un combativo Mallorca que no supo aprovechar el tempranero gol de Nastasic. De Paul, Morata y Carrasco dieron la vuelta a un duelo en el que los de Simeone confirmaron que son el mejor equipo de la Liga tras el parón del Mundial. Ganaron y convencieron ante una afición que acudió a celebrar su aniversario.

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Ivo Grbic, Carrasco, Giménez, Mario Hermoso, Nahuel Molina, Witsel, De Paul (Saúl, min. 62), Lemar (Pablo Barrios Rivas, min. 62), Koke (Kondogbia, min. 78), Morata (Correa, min. 78) y Griezmann.

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Mallorca

Predrag Rajkovic, Pablo Maffeo, Nastasic (Antonio Sánchez, min. 45), Copete, Jaume Costa, Dennis Hadzikadunic, Manu Morlanes (Amath, min. 55), Iddrisu Baba, Dani, Ángel (Lee Kang-In, min. 55) y Abdón Prats (Muriqi, min. 55).

Gol 0-1 min. 19: Nastasic. 1-1 min. 46: Morata. 2-1 min. 47: De Paul. 3-1 min. 77: Carrasco.

Árbitro Juan Luis Pulido Santana

Sorprendieron las suplencias de Muriqi y Kang-in Lee, los dos jugadores más decisivos del Mallorca. Sin embargo, la reducción de la alineación de Aguirre no fue un perjuicio. El entrenador vasco es un creador de estructuras sólidas. Quizá sea uno de los entrenadores que mejor ha sabido utilizar a los tres centrales. Alrededor de ellos construye una red tejida con los esfuerzos combinados de extremos, centrocampistas y delanteros. Bajo estas coordenadas, Aguirre ha hecho carrera en el banquillo. Y con estos parámetros, el Atlético sabía que, normalmente, a los equipos del mexicano hay que ganarles.

Así que el Atlético, sin Oblak y Llorente, lesionados, y sin Savic, sancionado, se encontró controlando el partido desde el principio. Con la obligación de buscar grietas en los diques que el Mallorca creaba en su propia mitad del campo. Lo intentaron principalmente a través de Carrasco, que se convirtió en el rematador oficial del equipo, aunque hizo muchos intentos. En este sentido, el belga no tiene nada que reprocharse. Sí lo tiene, en cambio, Lemar, que, si no lo es ya, está a punto de convertirse en un buen jugador al que observar en los entrenamientos. En el juego, juega con poca confianza. No muestra el regate que posee, ni su fina zurda para filtrar pases dañinos. Por todo ello, el Atlético pagó al Mónaco 70 millones de euros por el 70% de su traspaso, pero apenas queda rastro de esas cualidades tras cinco años en el club. Lemar se limita a entregar bien el balón. Quizá no sea casualidad que algunos de sus mejores partidos los jugara durante la pandemia, con las gradas vacías y sin miedo escénico. Ya hay otros jugadores capaces de dar volumen al juego con pases seguros. Lemar debería ser otro tipo de jugador, pero no destaca y es una pena porque se atreve a muy poco.

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Hay partidos en los que domina la jerarquía y la presencia, y el Atlético tuvo varias que las impuso después de que el Mallorca se adelantara a los 20 minutos. Toda la defensa del Atlético se tragó a Copete, enviando el balón por entre sus piernas al primer palo. En el segundo palo, Nastasic apareció libre de marca para rematar de cabeza con las rodillas en el suelo. El Mallorca no había mostrado gran cosa en ataque, más allá de algunos toques de Morlanes y ocasiones de Ángel y Abdón, y se vio por delante en el marcador. El partido ideal en la mente de Aguirre.

Si Griezmann faltó a su equipo como inventor y descubridor de aperturas, fue Mario Hermoso quien lideró el empuje del Atlético. Se situó en la mitad del campo contraria y fue tan rápido para sacar pases dentro del área como para cortar hacia dentro por la banda izquierda para poner centros. Por la derecha, Nahuel Molina también tuvo un buen impacto. El argentino es otro que está ganando cada vez más confianza partido a partido. Fue protagonista de un penalti señalado por el árbitro. Era el primero del Atlético esta temporada, pero la revisión en pantalla del árbitro, tras un aviso del VAR, lo anuló. Parecía que el Atlético se iría al descanso en desventaja cuando Hermoso realizó otra jugada racista al borde del área. Su centro fue recogido y desviado erróneamente por Griezmann, cuyo rechace le cayó a Rajkovic. El centro del francés fue desperdiciado por De Paul, que remató al poste.

Con el empate, el Atlético saltó al campo en la segunda parte decidido a desbancar al Mallorca en la línea de pase. No tardó mucho en conseguirlo. Nahuel Molina abandonó su pierna buena, la derecha, para enroscar un zurdazo escorado hacia el punto de penalti. Allí, Morata se elevó majestuosamente para ejecutar un giro de cuello de libro suspendido en el aire. Rajkovic también tuvo que girar el cuello, en su caso para ver cómo el formidable disparo de Morata se desviaba hacia una trayectoria inalcanzable. Desde que Memphis, ahora lesionado, le desbancó de la titularidad, Morata ha convertido cada gol en una airada reivindicación. Ayer no fue diferente, gritando el gol como un loco y golpeándose el pecho con fuerza.

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Ya en desventaja, Aguirre intentó recuperar el pulso del partido introduciendo a Muriqi y a Kang-in Lee. El coreano se mostró más amenazador con algunos de sus vertiginosos disparos que no encontraron portería. El Atlético encontró el gol al contragolpe, cuando Carrasco se movió solo desde el centro del campo para arrinconar a Rajkovic con un baile de cintura que puso la guinda al pastel del cumpleaños del Atlético.

La primera camiseta y el primer escudo

Un espectáculo de luces al final del partido, leyendas vivas como Adelardo, Luiz Pereira, Fernando Torres, Solozábal, Toni, Manolo, Pantic, Gabi, el equipo femenino, glorias del balonmano… y una equipación que rendía homenaje a la primera de su historia. En su 120 aniversario, el Atlético de Madrid vistió una camiseta mitad azul y mitad blanca. Estos fueron los colores elegidos por un grupo de estudiantes vascos que se reunieron en la calle Cruz y decidieron fundar una filial del Athletic de Bilbao en Madrid. En la histórica equipación que llevaban los jugadores de Simeón también figuraba el primer escudo de armas, que no incluía el oso ni el madroño. Este primer escudo, que estuvo vigente hasta 1917, era un cinturón que rodeaba un balón de fútbol y entre el último círculo concéntrico aparecían las iniciales del Athletic Club.

El primero en recibir los honores de la noche, antes del partido, fue Konrad, el aficionado polaco que hizo retirar del Camp Nou una bandera española con el escudo del Atlético porque había sido colocada en una valla publicitaria. Según el aficionado polaco, también le obligaron a quitarse la camiseta. El Barcelona, en un comunicado, afirmó que el aficionado rojiblanco se quitó la camiseta voluntariamente.

Tras el partido, comenzó un desfile de leyendas, mujeres, jugadores del equipo histórico de balonmano (Cecilio Alonso, Parrilla) y del equipo actual, en el que fue aclamado Diego Pablo Simeone. El contrapunto lo pusieron los pitos al presidente Enrique Cerezo cuando se dirigió al centro del campo para posar en la foto de familia rojiblanca. El acto finalizó con el canto a capela del himno del Atlético.

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Periodista en Gaceta Balear

Martina Rodríguez es periodista española nacida en Mallorca, España, en 1965. Comenzó su carrera trabajando como reportera local para el Diario de Mallorca. En 1993, fue contratada por el periódico nacional El País, donde trabajó como corresponsal en la oficina de Madrid. También ha trabajado como periodista independiente para varias publicaciones, incluyendo El Mundo y The Guardian. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual de la revista online Gatopardo.

Rodríguez está considerada como una de las principales periodistas españolas. Ha ganado varios premios por su trabajo, entre ellos el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2003) y el Premio Nacional de Periodismo (2007). En 2010 recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Rodríguez también ha participado activamente en la promoción de la libertad de prensa y la libertad de expresión en España. En la actualidad colabora con el diario de las islas baleares: Gaceta Balear.

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