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Educación: Vivir en Mallorca y trabajar en Ibiza: 10 planes semanales para mantener tu trabajo y conciliar la vida laboral y familiar | Educación

Ismael Moll, profesor de Historia, en el aeropuerto de Palma de Mallorca el 11 de septiembre. Viaja tres días a la semana en avión desde Menorca para trabajar.FRANCISCO UBILLA

Todos los lunes Carla Andrade se levanta a las cinco de la mañana en su casa de Palma para estar en el aeropuerto pasadas las seis. A las siete despega el avión que la lleva a Ibiza. Nada más aterrizar en la isla, sale de la terminal y coge un autobús que tarda 15 minutos en llegar del aeropuerto a la ciudad, donde se encuentra el colegio en el que obtuvo una plaza de profesora de primaria tras aprobar la oposición el pasado mes de junio. A las dos de la tarde, cuando suena el timbre, sale del colegio, coge el autobús y vuelve al aeropuerto de Ibiza. Coge el primer avión a Palma y sobre las cinco de la tarde llega a su casa en la vecina Mallorca, donde le esperan su pareja y sus dos hijos, de dos años y 11 meses. Una rutina que repite todos los días. Coger 10 aviones a la semana es la única solución que ha encontrado para conseguir conciliar su vida familiar, mantener su trabajo como funcionario y no dilapidar su sueldo de profesor en un piso o habitación compartida en Ibiza. Andrade tiene experiencia, se encontró en la misma situación el año pasado.

El curso pasado, esta profesora consiguió un puesto de interina en un colegio de la localidad ibicenca de Santa Eulària. En aquel momento, su hijo tenía cuatro meses y ella tenía que volar todos los días de un lado a otro para mantener su puesto de trabajo y, al mismo tiempo, estar con su bebé, que aún tomaba el pecho, al final de la jornada laboral. «Fue un calvario, sufrí mucho. Iba y venía todos los días, pero era interina y lo acepté, sabía dónde me metía», dice. Tiró la leche siempre que pudo y en el control de seguridad del aeropuerto se la quitaron y la tiraron a la basura: «No me creían porque no estaba con el bebé». Tras un año muy difícil, decidió presentarse al examen de habilitación para la enseñanza el pasado mes de junio. Aprobó, pero cuando tuvo que elegir plaza sólo pudo elegir Ibiza. Y volvemos a la pesadilla.

Ahora voy cuatro días a la semana porque tengo permiso de lactancia, pero a partir del 13 de octubre tendré que ir de lunes a viernes», explica Andrade, para quien es impensable quedarse en Ibiza entre semana en un piso lejos de sus hijos. En primer lugar por la conciliación de la vida laboral y familiar, y en segundo lugar porque los precios de los alquileres en la isla son inasequibles y en estos momentos le resulta más ventajoso gastar entre 400 y 500 euros al mes en billetes de avión para ir y volver en un día que los 700 euros que, de media, puede costar una habitación. El barco nunca ha sido una opción, ya que el trayecto más corto desde Palma dura unas dos horas y las frecuencias son mucho más bajas.

La profesora Carla Andrande, en el aeropuerto de Palma de Mallorca, antes de coger un vuelo a Ibiza.
La profesora Carla Andrande, en el aeropuerto de Palma de Mallorca, antes de coger un vuelo a Ibiza.FRANCISCO UBILLA

Su caso no es único. Decenas de profesores se han visto obligados a abandonar la isla en la que viven tras obtener una plaza en otra isla. Este año, Baleares ha convocado tres procedimientos diferentes para acceder a plazas de profesorado público: un concurso de méritos, un concurso de estabilización y un concurso de sustituciones. Subyace a esta situación la necesidad de cumplir la Ley 20/2021, que establece la obligación de reducir el número de interinos en la administración a un máximo del 8%, en línea con la política europea. Sin embargo, los procesos de este año han supuesto un cambio y se han realizado a nivel regional, mientras que en los últimos 20 años siempre se habían organizado considerando cada isla como una unidad territorial. Esto siempre permitía a los profesores decidir en cuál de las cuatro islas querían participar para conseguir una plaza. En esta ocasión, la Consejería de Educación no convocó las plazas en cada isla, por lo que los candidatos se vieron obligados a participar en el proceso sin conocer las bases definitivas.

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A la hora de resolver los procesos, la consejería quiso aplicar las mismas reglas del juego que habían regido otros años, según Lluís Segura, portavoz de STEI, sindicato mayoritario en el sector educativo balear. Los funcionarios de carrera, es decir, los que accedieron al sistema por concurso de méritos, siempre han sido los primeros elegidos en el proceso selectivo. Los que acceden por oposición son considerados funcionarios en prácticas, ya que su primer año de trabajo lo pasan como tales.

Tradicionalmente, en las islas, el orden de selección de los puestos ha sido éste, aunque cada territorio tiene capacidad para regularlo, y en Cataluña, por ejemplo, es al revés. Mientras que 2.683 plazas se ofertaron a través del concurso de méritos, 829 se ofertaron a través de los dos procedimientos de oposición. Además, la tradicional escasez de candidatos en Ibiza y Formentera juega en contra de los que optan más tarde, ya que son las islas donde más vacantes quedan porque los candidatos prefieren evitarlas por el precio inasequible del alojamiento. Segura insta a Educación a solucionar «el problema de no haber organizado los procesos por islas» porque cree que «es imprescindible» para la convivencia en el centro. En STEI defiende que ningún profesor debe trabajar en una isla en la que no vive. y subraya que se pueden tomar medidas para paliar el problema el próximo curso escolar.

Viaje a Palma

Ismael Moll se encuentra en una situación similar a la de su colega. Se levanta en Mahón (Menorca) para estar en el aeropuerto antes de las siete de la mañana, hora en que coge el avión a Palma, donde da clases de Historia y Geografía a alumnos de primero de ESO en el instituto público La Ribera, en la zona de la Playa de Palma. Sobre las tres de la tarde vuelve al aeropuerto y coge un avión a Mahón, donde le esperan su pareja y sus dos hijos, de cuatro y dos años. Coger varios vuelos a la semana para ir y venir entre Menorca y Mallorca es más barato que alquilar una habitación», dice. Moll entró en las listas en 2016 para hacer sustituciones, pero durante los tres primeros años no le llamaron porque casi no tenía puntos por experiencia profesional. Así que en 2019 aprobó las oposiciones en Menorca, pero se quedó sin plaza porque sólo había cuatro. Decidió inscribirse en las oposiciones de 2021 y, tras darse cuenta de que sólo había una plaza en Menorca y de que otras personas podían obtener más puntos por su experiencia laboral, se presentó a las oposiciones de la isla de Mallorca, donde había 32 plazas.

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Su objetivo inicial era permanecer en la isla los tres años mínimos exigidos para poder optar al concurso de traslados con garantías. Sin embargo, considera que el concurso de méritos le dejará de nuevo en la cola y no podrá volver a Menorca como tenía previsto. «Soy padre de dos niños pequeños y pedí una reducción de jornada. Conseguí compaginarlo todo en tres días y durante el primer año me alojé en un piso de Palma donde dormía los días que tenía que dar clase, pero esto no fue una solución», explica.

El año pasado decidió dejar el piso de Palma y desplazarse entre las islas el mismo día. Este año viaja los lunes, miércoles y jueves, cuando tiene clases, porque es la única forma de conciliar el trabajo y además es más barato, ya que dejar a la familia en Menorca entre semana «no era factible». El precio de los billetes de avión «ha subido» a pesar de que los reserva con mucha antelación y ya los ha comprado todos hasta Navidad. «Me ha pasado de todo, cancelaciones, retrasos, pero sigue siendo un precio que compensa», dice.

Dimisión

Algunos de ellos viajan de una isla a otra durante el día, mientras que otros no han tenido más remedio que renunciar a sus puestos de trabajo. Según los datos facilitados por el sindicato STEI, hay una treintena de profesores que hasta ahora han firmado la renuncia a los puestos de funcionario que obtuvieron tras las oposiciones y el concurso de méritos, por haberlos obtenido en islas distintas a la de su residencia. Es el caso de I. M., que aprobó la oposición de este año tras más de 15 años como profesora en un colegio concertado de Palma. El examen coincidió con su recuperación de una depresión posparto y todas las dificultades que conlleva preparar un examen de este tipo con un hijo recién nacido. «Los que nos presentamos al examen nos quedamos con las ganas. En agosto me enteré de que mi plaza era en una escuela de Ibiza. Estaba ansiosa, pero a pesar de todo mi marido me dijo que no me preocupara y que si era necesario, nos iríamos los tres a Ibiza y él iría y vendría de Palma todos los días para trabajar», explica.

Se pusieron manos a la obra para encontrar un alojamiento asequible, porque en Palma dejarían una casa hipotecada. Encontraron una habitación en la que, cuando llegaron el 1 de septiembre, descubrieron que ni siquiera había espacio para la cuna del bebé. «El ayuntamiento nos avisó tarde y no pude matricular al niño en la guardería. En la que encontré plaza no era como parecía en el anuncio y mi familia no pudo venir a ayudarme porque los hoteles eran muy caros y no era posible. Sentía un enorme sentimiento de culpa y pensaba que era mi bebé o mi progreso. El lunes pasado firmé mi dimisión del puesto», dice I. M., que agradece a sus compañeros de la escuela de Ibiza que se desvivieran por ayudarla a encontrar alojamiento y a cuidar de su hijo antes de irse. Había considerado la opción de ir y volver el mismo día, pero el centro donde tenía plaza estaba en el norte de la isla y no le daba tiempo a llegar en el primer vuelo de la mañana.

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«Es una locura, no puedes gastarte tu sueldo en una habitación. El ayuntamiento no dio ninguna solución, espero que esto evite que les vuelva a pasar a los compañeros que vengan detrás de mí», dice. Dimitió de su puesto y para optar a ser funcionaria de un centro público tendrá que empezar de nuevo y aprobar una oposición o probar suerte con uno de los pocos puestos interinos. De momento, ha vuelto a trabajar en la escuela pública donde trabajó durante más de 15 años.

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Periodista en Gaceta Balear

Martina Rodríguez es periodista española nacida en Mallorca, España, en 1965. Comenzó su carrera trabajando como reportera local para el Diario de Mallorca. En 1993, fue contratada por el periódico nacional El País, donde trabajó como corresponsal en la oficina de Madrid. También ha trabajado como periodista independiente para varias publicaciones, incluyendo El Mundo y The Guardian. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual de la revista online Gatopardo.

Rodríguez está considerada como una de las principales periodistas españolas. Ha ganado varios premios por su trabajo, entre ellos el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2003) y el Premio Nacional de Periodismo (2007). En 2010 recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Rodríguez también ha participado activamente en la promoción de la libertad de prensa y la libertad de expresión en España. En la actualidad colabora con el diario de las islas baleares: Gaceta Balear.

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