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Copa del Rey: La Real madruga y elimina al Mallorca | Deporte

Un gol tempranero de Robert Navarro bastó para sellar el pase de la Real Sociedad a cuartos de final. El Mallorca, que salió a por todas, estuvo cinco minutos de estupefacción. No es que Javier Aguirre, por su veteranía y por haberlo visto todo en su carrera como jugador y entrenador, sea una persona propensa a asustarse por lo que ocurre en el terreno de juego, pero su corazón tuvo que dar un vuelco cuando sólo habían transcurrido cuatro minutos y la Real Sociedad ya había creado cuatro ocasiones de gol, dos de ellas bastante claras. Y si eso no fue un susto, fue una gran molestia para la blanda defensa de su equipo, un merengue teñido de rojo.

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Remiro, Gorosabel (Elustondo, min. 60), Jon Pacheco , Aihen Muñoz, Le Normand, Martín Zubimendi, Merino (Pablo Marín, min. 45), Robert Navarro (Take Kubo, min. 69), Brais (Illarramendi, min. 60), Sörloth (Carlos Fernández, min. 60), Oyarzabal.

Mallorca

Dominik Greif, Josep Gaya (Pablo Maffeo, min. 78), Valjent, Copete, Battaglia, Giovanni González, Braian Cufré (Grenier, min. 57), Antonio Sánchez (Dani, min. 74), Lee Kang-In, Tinotenda Kadewere (Abdón Prats, min. 57) y Ángel (Amath, min. 74).

Objetivos 1-0 min. 5: Robert Navarro.

Árbitro Alejandro José Hernández Hernández

Tarjetas amarillas Brais (min. 25), Braian Cufré (min. 41), Giovanni González (min. 52), Jon Pacheco (min. 53), Le Normand (min. 77) y Copete (min. 90).

Cuando el Real marcó a los cinco minutos, el Vasco no se sorprendió tanto, porque estas cosas se pueden prever, y más cuando el rival no tiene la pierna larga. Los defensas del Mallorca se mostraron incorregibles, tropezando varias veces con la misma piedra, y abrieron el pasillo al balón que Zubimendi metió para Robert Navarro, implacable como un inspector de Hacienda ante Dominik Greif. Merino y Brais aún no habían tocado el balón, pero no era de extrañar que los líderes aún no hubieran llegado a la sala de banderas para hacer desfilar a los demás hacia la meta.

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Pasó algún tiempo y la Real ya iba por delante, y no, como suele ocurrir, por una casualidad, una acción inesperada, nada de eso. Simplemente lo que ocurre en el fútbol cuando un equipo sale de los vestuarios con ventaja y el otro aún está bajando del autobús.

En medio de la tormenta, el Real iba camino de los cuartos de final y aún podría haberse llevado la autopista si Oyarzabal hubiera acertado un tiro cruzado poco después, cuando los mallorquines aún parecían distraídos y Ángel, el delantero titular de Aguirre, observaba a sus compañeros con prismáticos, como quien mira la isla de Santa Clara desde la barandilla de La Concha.

Con el marcador a su favor, una Real muy reconocible se tranquilizó y le bastó con jugar ordenadamente para acallar cualquier conato de insurrección del Mallorca, que ni siquiera fue muy reivindicativo, como ya se vio desde el principio, con una formación que era toda una declaración de intenciones, de que en los consejos de la Real lo que importa es salvar cuanto antes el partido de liga, y si en la Copa suena la flauta, mejor.

Pero es difícil montar un concierto de viento para el Real en Anoeta, sobre todo con improvisación. Otra cosa es tener un plan, y el Mallorca no sacó el mapa del tesoro del bolsillo hasta el inicio del segundo tiempo, después de dejar languidecer el primero, pero entre medias le dio vueltas; por aquí al norte, por allá al oeste, dejó pasar muchos minutos para contar sus pasos hasta la X en la que tenía que hincar la rodilla. Aguirre adelantó a su equipo, hizo cambios para cambiar las tornas y amonestó en una acción que acabó en el poste.

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La Real intentó un contraataque, pero el Mallorca consiguió evitarlo. Los donostiarras se espesaron bastante y dejaron de llegar al área contraria salvo en acciones intermitentes. Pero no perdieron el control, porque lo que no consiguieron con su fútbol, lo lograron gracias a la impericia del ataque isleño, que, sin Muriqi en el campo, no tenía un faro que les guiara hacia la portería de Remiro, inactivo toda la noche y propenso a resfriarse con el frío menguante.

No pasó nada a pesar del empuje final del Mallorca, que montó varias escaramuzas en el área, pero quedó eliminado de la Copa por un comienzo desastroso. El Real se despertó temprano y estará en cuartos de final.

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Periodista en Gaceta Balear

Martina Rodríguez es periodista española nacida en Mallorca, España, en 1965. Comenzó su carrera trabajando como reportera local para el Diario de Mallorca. En 1993, fue contratada por el periódico nacional El País, donde trabajó como corresponsal en la oficina de Madrid. También ha trabajado como periodista independiente para varias publicaciones, incluyendo El Mundo y The Guardian. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual de la revista online Gatopardo.

Rodríguez está considerada como una de las principales periodistas españolas. Ha ganado varios premios por su trabajo, entre ellos el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2003) y el Premio Nacional de Periodismo (2007). En 2010 recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

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Rodríguez también ha participado activamente en la promoción de la libertad de prensa y la libertad de expresión en España. En la actualidad colabora con el diario de las islas baleares: Gaceta Balear.

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