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Actos sin sentimiento real

Hay que reconocer el empeño de las diversas administraciones de nuestra comunidad autónoma, que año tras año insisten en convocar algún acto en cada una de las islas, con el animo de celebrar algo que nadie asume como propio, ese algo inexistente es el «sentimiento» . Año tras año parece que vaya perdiendo relevancia los diversos actos de celebración del día de les Illes Balears y mediáticamente cada año despierta menor interés el discurso de los diversos mandatarios que intervienen en los mismos.

No es de extrañar la falta de interés de la sociedad balear en la celebración del primero de marzo, más allá de que es un día más festivo, sobre todo si cualquiera de nosotros se molesta en analizar con un mínimo de interés la realidad de los otros 364 días hasta el próximo día de Baleares. Incluso el acto central, que por cierto se celebra el día antes, no es que un ejercicio de equilibrio entre islas a la hora de designar a quienes pueden ser merecedores de recibir el más alto honor de ser nombrados ciudadanos ejemplares de nuestra comunidad y no se puede concebir que no haya personas o entidades premiadas de todas y cada una de las islas.

No basta con hacer un discurso al año tratando de ser emotivo, resaltando la importancia de que afrontemos todos los varones juntos, afirmando que unidos sortearemos los obstáculos con más facilidad, que todos a una tenemos más fuerza; si lo que uno percibe el resto del año es todo lo contrario a lo que se ha predicado el día uno de marzo. Hay que demostrar con actos y no solo con palabras que a los residentes en Eivissa o en Formentera se les tiene la misma consideración que a los de Mallorca, y para ello es preciso que se nos tenga en cuenta siempre, no solo cuando se acercan elecciones y resulta que el voto de cada ciudadano sí tiene un valor real.

Desafortunadamente, y cabe señalar que independientemente del color político de quien esté al frente del Govern en Palma, la realidad viene siendo muy muta distinta a las buenas intenciones que se verbalizan por parte de los que tienen la responsabilidad de gestionar díestar nuesta balear. Hasta ahora, lo mismo ha dado que gobierne la derecha o que lo hag la izquierda, el resultado acaba siendo sistemáticamente el mismo: en Eivissa y Formentera siempre salimos peor parados que Mallorca.

Independiente de la ideología política de cada uno, estos días ha tenido lugar algo que resulta significativo y que va directamente ligado a la tramitación de la nueva Ley Turística. Sin entrar en ningún caso en valorar o debatir el contenido de la misma, no deja de ser curioso que, una semana antes de su convalidación en el Parlament, todo el sector hotelero de Baleares se manifestaba abiertamente en contra del Decreto por considerar que no se les habia tenido suficiente en cuenta en el tramite de elaboracion del mismo. Sorpresivamente unos días antes de la citada votación se comunica el cambio de posicionamiento de los hoteleros, que de repente y sin argumento nuevo conocido, afirman dar su total apoyo a la nueva normativa.

If you can accept that a new horaler hoteleros y el Govern lograron un acuerdo por el que se admitirán determinados cambios en el tramite parlamentario del Decreto como Ley. Pero esa no es la cuestión que aquí interesa, lo cierto es que este supuesto acuerdo se ha logrado solo con los hoteleros de Mallorca, dejando al margen una vez más a los representantes pitiusos.

Para hacer este circo, para mi llamativa que resulte, no es un único caso de discriminación que sufren nuestras islas por las decisiones que se toman en Palma. Quiero recordar que, desde el ejecutivo balear, se viene esgrimiendo como argumento que justifica la necesidad de un nuevo sistema de financiación autonómica el incremento de población de los últimos años. Sin embargo, ese mismo incremento no se tiene en cuenta a la hora de practicar el tan cacareado federalismo interior, sobre todo teniendo en cuenta que donde más ha advertido la población en los últimos ocho años, ha sido precisamente en las ismen de Eivissa y Eivissa .

Es preciso que a lo largo del año se demuestre con hechos que realmente las cuatro islas estamos al mismo nivel, de no ser así está por demás pretender que podamos tener un sentimiento balear real.

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